Txikito ha ganado la batalla


La cárcel le ha informado de que no tendrá que ir esposado a las visitas Publicado el Sáb, 08/06/2019 - 14:03

El preso político de Lezama, Iñaki Bilbao “Txikito”, ha ganado la batalla a la cárcel de Puerto III. Hace pocos días que el Subdirector de Seguridad de la cárcel le hizo saber que para acudir a las visitas tendría que hacerlo esposado. Txikito anunció que no iba a aceptar semejante medida y que a partir de ese momento renunciaba a las visitas.

Sin embargo, el pasado jueves el Subdirector de Seguridad se presentó en el módulo de aislamiento para decirle a Txikito que suspendían dicha medida. Hay que tomar con prudencia las palabras del carcelero, a expensas de confirmarlas en la próxima visita de Txikito.

La postura de dignidad de Txikito ha hecho retroceder a la cárcel, pero no olvidemos en que circunstancias mantienen aún al preso político de Lezama. Txikito lleva más de 35 años en la cárcel, los últimos 12 en el módulo de aislamiento de la cárcel de Puerto III. Hay que aclarar que en el módulo de aislamiento de la cárcel de Puerto III hay 10 galerías, la mitad de ellas de cinco celdas y la otra mitad de diez, las cortas a un lado y las largas al otro. También la longitud de cada patio se corresponde con las celdas, es decir, con la de diez o cinco celdas.

Asimismo, hay que subrayar que los presos que permanecen en el módulo de aislamiento de esa cárcel solo lo abandonan en caso de tener que acudir a la enfermería, y que para acudir a las visitas ni siquiera eso, ya que las hacen en el mismo módulo, aunque si tienen que salir de su galería.

A la hora de tomar esta medida la cárcel puso excusas sobre seguridad, y decimos excusas porque las galerías son auténticos bunkers: en cada galería hay dos cámaras para filmar, también los pasillos que van de galería a galería son grabados durante las 24 horas del día.

Nunca hay contacto directo entre los carceleros y los presos porque siempre están separados por alguna puerta, valla, cristal blindado o rastrillo (puerta corrediza), salvo cuando van a las visitas, a las que acuden acompañados por varios carceleros. Por último, un preso que se encuentra en la quinta galería tiene que pasar ocho puertas y rastrillos para llegar desde su celda al locutorio de visitas, y el que tiene delante nunca se abre hasta que el que ha dejado atrás se cierra.

Hace ahora dos años le aplicaron a Iñaki la primera fase del primer grado, el más duro de los que se pueden aplicar en la cárcel (algunos meses más tarde le volvieron a pasar a la segunda fase del primer grado), y además le prohibieron comunicarse con tres de sus allegadxs con la intención de aislarlo aún más.

Por otro lado, debemos recordar que la de Puerto III ha sido una auténtica cárcel de exterminio desde el mismo momento de su apertura, y que desde el principio ha sido utilizada para experimentar con los presos políticos vascos. El régimen impuesto es de sobra conocido por su dureza, y los carceleros lo son por su actitud militante fascista. En mayo de 2010 le dieron una paliza al elorriarra Arkaitz Bellon, quien después aparecería muerto en Puerto I, y el año pasado murió en ella, asesinado por la política penitenciaria, Xabi Rey, además dos presos sociales.

El de Puerto III es uno de los ejemplos más claros de que la cárcel es una institución que pretende romper a la persona y que los presos políticos renuncien a su militancia, dejando al descubierto que los mayores delincuentes y asesinos son aquellos que sustentan las cárceles.

En el día de hoy queremos aplaudir el ejemplo de Txikito y queremos hacer un llamamiento a seguir luchando junto a él. ¡La lucha es el único camino!

En Euskal Herria, a 8 de junio de 2019.

Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión.